Cuando alguien recibe algo valioso…

“Cuando alguien recibe algo valioso que le beneficiará, tiene la obligación moral de compartirlo con los demás.”

Este pensamiento es fácil de entender e incluso parece lo más lógico. Pero, si lees entre líneas, si te paras a pensar, si te pones en la situación…, la cosa cambia. De repente te das cuenta, que lo que era tan obvio, ahora parece una trampa; tienes que tener cuidado con lo que oyes y aceptas, pues sin darte cuenta, con frases como ésta, manipulan tus decisiones y tus acciones sin que te des cuenta de ello. De hecho, tal como está nos parece lógica, coherente, del todo punto cierta. Incluso tienes la sensación de que piensas exactamente como esa frase; te parece una frase tan clara, que ni la piensas, crees que no hay error posible. Pero, quien decide que eso que recibo es lo mejor. Y, como puedo saber que “eso“ que recibo que es mejor, de verdad lo es para otros. Das por hecho que lo que recibes o crees siempre es lo mejor. Si la frase que escuchas o recibes se parece bastante a lo que piensas, la das por cierta.

“Cuando alguien recibe algo valioso que le beneficiará, tiene la obligación moral de compartirlo con los demás.”

Veamos varios ejemplos: si la religión cristiana, para mí, es la verdad, quiere eso decir que ¿debo convencer y obligar a que los demás lo vean así? Si, tengo una afiliación política, porque creo que es la mejor solución de la problemática social, quiero eso decir que ¿Tengo que convencer u obligar a los demás, a que voten a mi partido? Que promulguen sus ideales? Si, soy machista, porque así me educaron y, por tanto, creo que es lo correcto, ¿debo convencer u obligar a los demás a que se comporten como machistas? Y a las mujeres a que acepten esa forma de comportamiento? Y a recriminar a los demás que no hagan lo que yo “sé” que es correcto?

Ves ahora que teniendo una premisa clara, una idea clara, quizás la respuesta, no está tan clara. Las condiciones en las que afirmas una premisa o idea y lo que transmite, quizás no sean tan claras y escondan un extremismo radical. No pensar las cosas, me lleva a “hacer sin pensar”, un “seguir la corriente”, reírme de un chiste gracioso que menosprecia a otros, “defender ideas que van en contra de lo que realmente pienso”, sin darnos cuenta seguimos defendiendo y creando machistas, intolerantes, racistas, violadores, ladrones, etc.

“Cuando alguien recibe algo valioso que le beneficiará, tiene la obligación moral de compartirlo con los demás.”

Puedo pensar que como yo sé que es lo correcto y tú te equivocas, yo decida obligarte “por tu bien”, porque sé qué es lo correcto aunque tu no lo veas; ya me lo agradecerás…cuando veas “la luz”. Y esto, da igual sea una religión, un partido político, una forma de comer, una idea, lo que sea. Quién decide lo que es correcto?, lo que es bueno para mi? Lo que es bueno para ti? Lo que es bueno para otros? Cómo puedo saber lo que es bueno en sí mismo…?

“Cuando alguien recibe algo valioso que le beneficiará, tiene la obligación moral de compartirlo con los demás.”

Por otro lado, ésta clase de frases son muy dañinas, pues parecen sugerir en el fondo dos opciones: opción 1) si convenzco a los demás de su error, seré bueno y me recordarán por ser el ser «maravilloso», que sacó de su error y les mostró la verdad a los incultos o «inocentes».

Opción 2) Si por el contrario no lo hago, soy mala persona? Soy malo por dejar que otros vivan en el error? Dejarles en la supuesta ignorancia? ¿Dejar que otros se burlen de ellos por qué no saben?

“Cuando alguien recibe algo valioso que le beneficiará, tiene la obligación moral de compartirlo con los demás.”

Por tanto, es ésa la verdad que debo compartir? O debo compartir que todos somos iguales? O debo compartir lo que en algunos sectores se dice «la mujer es superior al hombre»? Qué es lo bueno? Alguien lo sabe?

“Cuando alguien recibe algo valioso que le beneficiará, tiene la obligación moral de compartirlo con los demás.” Cuando alguien recibe algo valioso tiene la obligación VITAL …de integrarlo en su vida. La obligación de experimentar con algo, de probar y si es mejor: asumirlo, usarlo, integrarlo en su propia existencia. Así, si alguien ve lo que he recibido o aprendido, ellos mismos pueden valorar, probar y decidir aprender o no el integrarlo en su vida.

Por otro lado, no es que tenga la obligación moral, es que cuando algo es bueno, se convierte en parte de mi y de forma natural, lo comparto con los demás.

Cuando algo es bueno, cuando de verdad lo es, tarde o temprano el ser humano lo alcanza de forma grupal, de forma natural. Me parece de lo más natural ese pensamiento, pero ha tardado un tiempo mientras que la existencia ha probado su validez. Poco a poco, cada vez más seres humanos lo han ido integrando en su vida y han ido contagiandose de las verdaderas nuevas y buenas ideas haciendo que se conviertan en algo natural dentro de la evolución de nuestra especie.

Por lo que antes de decir que opinas igual que yo, piensa, tomate tu tiempo… Por eso, no te digo que debas compartir éstos pensamientos: analiza, cuestiona, prueba. Si te van bien, entonces tómalos como tuyos, intégralos en tu vida. Vive de forma acorde a estos pensamientos, a esta forma de ver y valorar las cosas. Si es bueno, si realmente lo es, aparecerá esa forma de ser en nuestra especie.

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